José Carlos León Vargas
'Cambiar el mundo no es un juego'
Llegué a Londres a principios del verano de 2004, con muchas expectativas e ideas para el futuro. Fue una gran sorpresa recibir la noticia de mi aceptación en el equipo de la revista For A Change, publicada en Gran Bretaña y distribuída en más de 30 países. Sin embargo, aún más grande fue mi asombro al percatarme de todas las cosas positivas que Iniciativas de Cambio ofrece tanto en el ámbito personal como profesional.
Mi inclinación por los asuntos internacionales y los temas como derechos humanos, desarrollo, paz y multiculturalismo no ha cambiado. Lo que sí se modificó fue mi manera de ver las cosas. En IdeC he aprendido que antes de elaborar un proyecto, antes de organizar las tareas en una agenda y planear las acciones, debemos tomar en cuenta lo que la gente piensa, y también lo que cada uno de nosotros quiere.
Pensar, reflexionar antes de ayudar a otros puede parecer algo inusual en un mundo donde todo se ha vuelto frenético e instantáneo. Pero cambiar el mundo no es un juego. Gracias a Iniciativas de Cambio ahora entiendo que una preparación académica sólida no sirve de nada si nuestro anhelo es obtener el reconocimiento público y ser el centro de la atención.
Cambiar el mundo, trabajar en el área de reconciliación y derechos humanos significa aprender a ser humilde, a aceptar nuestras limitaciones y poner nuestras cualidades al servicio de los demás. Y la mejor manera de llevar a cabo esta tarea es entendiendo, día con día, lo afortunado que somos quienes comemos tres veces al día, quienes no tenemos que buscar refugio a guerras y conflictos.
A lo largo de estos meses con Iniciativas de Cambio he construído amistades sólidas. Mis colegas ahora son amigos en quienes confío plenamente. El ambiente de trabajo es enriquecedor porque la mayoría provenimos de países diferentes. En Londres tuve la oportunidad de colaborar con un equipo internacional honesto y responsable.
En el futuro, mi sueño es crear una organización de paz y desarrollo en el sur de México, aplicando mucho de lo aprendido en Iniciativas de Cambio, pero siempre haciendo caso a las necesidades de las personas. Al final del día, las mejores acciones no son las que tienen los recursos más costosos sino aquellas que nacen del diálogo honesto y desinteresado.

