Georgina Cross
Desde México, Georgina Cross describe cómo en Caux 'igual trabajaba un importante escritor americano que un diplomático inglés, un agricultor colombiano, un reconocido hindú, un veterano de la segunda guerra mundial, un testigo de la aguerrida Polonia, un estudiante africano e incluso, un idealista del tercer mundo en busca de su misión en la vida. Todos éramos iguales.'
Mi primer contacto con Iniciativas de cambio fue hace como 4 o 5 años en una pequeña ciudad del Estado de Nuevo León, México. En ese fin de semana percibí un bonito grupo y un magnífico espacio para compartir un poco de ti a los demás y llenarte al mismo tiempo de las vivencias de otros; mas por otro lado, mi prioridad en ese momento era graduarme de la Universidad y conseguir empleo y rápidamente pensé que no tenía tiempo para nada más.
Me gradué de la Universidad, conseguí el empleo, el cual disfrutaba mucho, sin embargo, algo seguía faltando. Volví a retomar mis clases de baile, empecé a estudiar algunas otras cosas y conocí a una persona maravillosa con la cual empecé a compartir mi camino.
Al cabo de casi 3 años y varias enfermedades, me di cuanta que no estaba satisfecha con la vida que llevaba y que, aunque no me hacía falta nada material, había algo que me faltaba.
Decidí hacer una alto en mi vida y dedicar un tiempo para mí y fue aquí donde nuevamente apareció IdeC. Una amiga y yo planeamos un viaje por Europa en torno a un simposium de negocios que se iba a llevar a cabo en Caux, Suiza.
En aquel viaje conocí mucho más de cerca a Iniciativas de Cambio. A las personas que por iniciativa propia han decidido hacer un cambio en su vida y así provocar un cambio en la vida de los demás. Primero en Londres, donde hay oficinas de IdeC, la gente que labora en este lugar fue muy amable con nosotras y para mi sorpresa, siendo yo una completa extraña, me involucraron en algunas de sus actividades diarias, me invitaron a comer a su lugar de trabajo y me contaron de su recorrer por la vida.
Posteriormente volví a ver a algunos de ellos en Caux y eso me ayudó rápidamente a sentirme muy cómoda en aquella casa de la montaña. 'Globalization: Closing the Gaps' era el nombre del simposium que duraría una semana, al termino de la cual, obviamente, no me quería ir. Éramos un grupo tan extenso, tan diverso y a la vez tan cercano que para cualquier actividad que quisieras hacer siempre había alguien con quien podías compartirla.
Mi cama siempre bien hecha, las flores del pasillo siempre resplandecientes, el café siempre caliente, la comida siempre a tiempo, los debates siempre comprensibles e interesantes y la diversión siempre lista... No había nada de que preocuparse, los equipos estaban bien organizados y todos participábamos en ellos. Y cuando menciono que todos participábamos me refiero exactamente a eso, igual trabajaba un importante escritor americano que un diplomático inglés, un agricultor colombiano, un reconocido hindú, un veterano de la segunda guerra mundial, un testigo de la aguerrida Polonia, un estudiante africano e incluso, un idealista del tercer mundo en busca de su misión en la vida. Todos éramos iguales.
La honestidad, la caridad, la sencillez, la humildad, el apoyo, el escuchar... son cosas que a veces buscamos o pedimos en actividades muy elaboradas o en situaciones especificas, pero verlas a cada minuto en personas de diferentes culturas, diferentes maneras de pensar y diferentes edades realmente me asombró.
No ha sido fácil vislumbrar mi tarea en este mundo, para conmigo misma y los demás. Sin embargo, Iniciativas de Cambio me dio un amplio panorama, vi a través de otros lo que podría ser bueno para mí, nadie hizo nada grande por mí, mas hubo muchas personas que hicieron pequeñas cosas por mí lo cual hizo mi estancia realmente grande y con su actitud me di cuenta una y otra vez que sirviendo a los demás es como realmente encontramos felicidad y logramos saciar también ese huequito a veces tan difícil de llenar.

